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Los territorios del olvido y tres propuestas para salir de su atraso

Absalón Machado Cartagena

Economista, investigador y profesor universitario, experto en agroindustria, desarrollo rural y seguridad alimentaria.

El desarrollo rural a partir de una reforma rural integral es el eje que articula estas tres propuestas, cuya síntesis reúne el libro Una ruralidad posible. La tríada rural, del profesor Absalón Machado Cartagena, editado por la Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia-Sede Bogotá.

Los Acuerdos de Paz suscritos entre el Gobierno nacional y las Farc contemplaban la implementación de una reforma rural integral con el fin de que este sector de la economía se lograra modernizar. Todo esto en el marco de una propuesta encaminada a reducir las enormes brechas que existen por cuenta de la gran inequidad, la falta de oportunidades y una exagerada concentración de la tierra.

El histórico compromiso buscaba ofrecer soluciones a problemas de carácter histórico que continúan sin resolverse debido a una constante marginación del sector rural a la hora de construir una serie de políticas públicas que le permitan salir del atraso, muy a pesar de la implementación de diversos programas que solo han sido paños de agua tibia para tratar de curar a un paciente en grave estado de salud, atendiendo las sucesivas crisis a cuentagotas y de manera parcial.

Pese a su carácter estratégico para el desarrollo del país, el campo colombiano mantiene un atraso de varias décadas. Las decenas de miles de familias campesinas que trabajan de sol a sol para llevar comida a las ciudades escasamente alcanzan a sobrevivir en medio de condiciones cada vez más precarias que las mantienen rezagadas con respecto al resto de la sociedad, y en medio de una constante incertidumbre ante el evidente abandono estatal.

Si bien se ha buscado implementar una serie de programas en procura de mejorar esta situación, se trata de iniciativas de muy corto plazo y carácter eminentemente coyuntural, que continúan evadiendo los graves problemas estructurales del sector. Así, la vida en el campo se desarrolla en condiciones cada vez más indignas para una población rural que, tarde o temprano, termina por verse obligada a desplazarse hacia los grandes centros urbanos ante la falta de alternativas reales para progresar.

Con el fin de hacer frente a una situación que año tras año se torna más dramática, durante la pasada década se adelantaron tres estudios encaminados a sentar las bases para el desarrollo de un nuevo modelo, capaz de ofrecer alternativas de desarrollo sostenible y sustentable que pudieran sacar al campo del atraso a partir de una transformación que instaurara mejores condiciones, con mayor justicia y mucha más equidad.

Por su carácter complementario, esta tríada permitiría dar respuestas efectivas y reales a la dramática  crisis del campo colombiano, a partir del Informe Nacional de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) 2011, el Acuerdo Final con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Farc-EP) para la Terminación del Conflicto y las conclusiones y recomendaciones de la Misión para la Transformación del Campo presentadas a fines de 2015 con el auspicio del Gobierno nacional.

El desarrollo rural a partir de una reforma rural integral es el eje que articula estas tres propuestas, que tienen entre sus particularidades ir mucho más allá de una reforma agraria, sobre cuya importancia se viene discutiendo durante décadas. De acuerdo con esta novedosa tesis, a  pesar de la importancia que sin lugar a dudas tiene el problema de la tierra en Colombia, también se deben abordar otros asuntos de especial relevancia para que el país pueda comenzar a saldar su deuda con el campo de una manera efectiva y acorde con los nuevos retos y desafíos que depara el futuro.

El desarrollo humano, la seguridad social y el acceso a bienes públicos; la resolución de conflictos; contar con un adecuado manejo de los recursos ambientales y un uso racional del suelo; la atención a los desequilibrios urbano-territoriales que existen entre el campo y la ciudad; el desarrollo de  mercados de bienes agropecuarios; la creación de oportunidades para que los campesinos mejoren sus ingresos; así como el desarrollo y mejoramiento de vías terciarias son algunos de los ejes estratégicos que contemplan los tres informes.

No obstante, el problema rural en Colombia tiene un carácter tan profundo y complejo que su atención requiere de acciones a corto, mediano y largo plazo, así como la cada vez más urgente necesidad de recuperar el papel del Estado para el desarrollo del país. De esa manera se lograría atender sus múltiples problemas de carácter estructural, con el fin de ofrecer soluciones que en realidad logren consolidarse y no se queden en diagnósticos y propuestas que nunca llegarán a concretarse.

Aunque solucionar las graves desigualdades que existen en el campo requiere que se adelante una mejor redistribución de la propiedad rural con el fin de propiciar un mejor acceso a la tierra, también es indispensable fortalecer los vínculos con las ciudades, de tal manera que sus habitantes, usualmente habituados a darle la espalda a esta realidad, por fin tomen conciencia de la importancia que tiene el campo para la supervivencia y el futuro del país.

Contar con una clase media rural es de vital importancia para el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo del conjunto de nuestra sociedad. Ello implica que los campesinos puedan acceder a tierras productivas para lograr mejorar sus ingresos a partir de procesos agroindustriales de pequeña y mediana escala.

Colombia no puede seguir dependiendo de un modelo extractivo, que en muy poco tiempo terminará generando una crisis ambiental, económica y social. Construir un modelo de desarrollo sostenible y sustentable que cuente con la activa participación de las comunidades, a partir de los requerimientos específicos de sus distintos territorios,  es una de las deudas que tenemos pendiente con las futuras generaciones.

AUTOR

Juan Carlos Millán

Periodista

Editorial Universdiad Nacional de Colombia