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Julio Carrizosa Valenzuela, 1895-1974

Edición de Ernesto Carrizosa Umaña, Víctor Albis González y Clara Helena Sánchez Botero.

Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Bogotá, 2022.

Este libro ve la luz un cuarto de siglo después de que el profesor Víctor Albis (†2017) se propusiera, junto con la profesora Clara Helena Sánchez, la labor de recuperación de la obra científica de Julio Carrizosa Valenzuela, quien fuera ministro de Educación durante el gobierno de Olaya Herrera, dos veces rector de la Universidad Nacional (1942-1944 y 1950-1954), fundador y decano de la primera Facultad de Ciencias de la misma universidad y fundador de la Academia Colombiana de Ciencias.

Está precedido por una detallada biografía a cargo de Ernesto Carrizosa Umaña (†2021), hijo y alumno de don Julio, y una bibliografía que brinda una idea de sus variadas áreas de interés, que los editores capturan en los títulos de las secciones en que dividen su obra: escritos sobre educación, matemáticas y astronomía, ingeniería, historia de la ciencia, sobre la Sociedad Colombiana de Matemáticas —de la cual fue fundador y primer presidente—, además de discursos y entrevistas. Se puede ver en esta variedad de escritos las distintas instancias en que Julio Carrizosa Valenzuela desplegó su vida intelectual: su preocupación por la política educativa a nivel nacional y universitario; su labor docente e investigativa en matemáticas, física e ingeniería; sus inquietudes en torno al desarrollo de la ciencia y la matemática en nuestro país. Pero sobre todo llaman la atención su talante reflexivo y crítico, su permanente actualización y su preocupación por estar al borde de un presente y una modernidad esquivos para nuestro estadio de desarrollo económico, cultural y científico. Por otra parte, en esta edición de sus obras son de destacar las notas preliminares a cada sección, así como las notas a pie de página a cargo de los editores. Son ciertamente un apoyo para el lector ya lejano en el tiempo pues no podemos pasar por alto que estamos ya a un siglo de los comienzos de la producción científica del profesor Carrizosa.

Desde sus primeros escritos de los años veinte se puede percibir la actualidad de su pensamiento y sus intereses. La confrontación con Julio Garavito Armero, igual que el reconocimiento de su obra, será algo que acompañará a Julio Carrizosa durante décadas: desde su crítica a la interpretación y descalificación de las geometrías no euclidianas por parte de Garavito (1921) hasta su preocupación por el estado de la edición de los manuscritos de su predecesor en los años sesenta (1965), pasando por las controversiales tablas de la luna (1956), de todo lo cual puede dar mejor cuenta la editora de esta obra, la profesora Clara Helena Sánchez, en sus propias investigaciones.

Quisiera llamar la atención sobre un texto que pone de manifiesto las calidades intelectuales y docentes del profesor Julio Carrizosa. Se trata de “La vida vicisitudinaria de los conceptos de masa y fuerza en el desarrollo de la mecánica” (1950), escrito en el marco de unas mesas redondas destinadas a congregar representantes de varias disciplinas en torno a un problema científico. Si para un aspirante a ingeniero la expectativa está en que a partir de los manuales se le brinden definiciones claras de los conceptos elementales de la mecánica, como los de masa y fuerza, para entonces dominar esa disciplina tan cara para sus aspiraciones (pp. 150-151), el profesor Carrizosa se encarga de desencantarlo al mostrarle la historia de la relación entre esos dos conceptos y la manera como ellos se van alternando la prioridad semántica y el dominio de un concepto sobre el otro para dar lugar a corrientes enfrentadas de interpretación de la mecánica que no prometen un final feliz, sino más bien un incesante replanteo y negociación entre ellos. En las propias palabras del profesor:

Es evidente que existe una lucha entre los conceptos de Masa y Fuerza al través de toda la historia de la mecánica. Según esto: ¿Qué se puede decir hoy de los resultados de esta lucha? ¿Prevalecerá el concepto de masa?, o, ¿el de fuerza? ¿Habrá que considerarlos ambos en una exposición sintética y de intención pedagógica de la Mecánica? ¿Qué nos dice sobre este particular la ciencia moderna? ¿Qué explicación podemos esperar de ella? (pp. 167-168)

Finalmente, es de destacar algo que puede ser obvio entre ingenieros (aunque no pareció serlo para Garavito en alguna instancia), pero que Julio Carrizosa pone de manifiesto frecuentemente tanto en la docencia como en las discusiones científicas de hondo calado. La perspectiva teórica de la ciencia ha fructificado notablemente en virtud de la idealidad en que se la concibe. De ahí que alcance formulaciones y leyes universales irrestrictas, de incuestionable certidumbre. Pero no se puede desconocer que la realidad no es precisamente ideal (p. 319), de manera que se nos abre un enorme hiato entre los dos ámbitos a la hora de pretender ver reflejada la teoría en la experiencia: nos quedamos sin saber, entonces, si el fracaso es de la teoría por no verse correspondida por la experiencia o de la experiencia por no alcanzar el nivel de certeza que pretende y exige la teoría. ¿Cómo, pues, dirimir ese conflicto? Se trata por supuesto de un problema tan antiguo como Platón, más aún, como Parménides, y la historia de la ciencia y la filosofía occidentales no es otra cosa que un incesante intento de cerrar tal brecha o, en su defecto, lidiar con ella. Aquí viene la mente del ingeniero que tal vez desvirtúa esa atávica disyunción entre idea y realidad: lo práctico, la aplicación, no es algo secundario y subordinado a la teoría, aunque los términos conserven esa jerarquía; la aproximación a la realidad exige lo mejor de nuestra mente, más de lo que requiere la teoría.

Es un error pensar, por otra parte, que la Mecánica Racional sea un estudio más necesario o más difícil, o menos elemental, que el de la Mecánica Aplicada; o que una vez estudiada la Mecánica Racional, sea bien fácil estudiar sus aplicaciones. (p. 319)

La idealización teórica es una simplificación de la realidad. La aplicación o aproximación a la realidad es lo que da verdadero sentido a la teoría y lo que produce los mayores progresos de las ciencias, como nos lo recuerda el autor a propósito de la historia del cálculo.

Los editores logran, pues, transmitirnos las diversas aristas de la vida de Julio Carrizosa Valenzuela a través de una variada selección de su producción intelectual. En todas sus facetas nos muestra un afán de actualización y un compromiso con el desarrollo de nuestro país. Esto es algo que también se pone de manifiesto en sus varios escritos sobre la Universidad, su historia y su proyección al futuro (pp. 49-95).

AUTOR

Gonzalo Serrano Escallón

Profesor Universidad Nacional de Colombia